Hay unos minutos de gran silencio, pero la falta de sonidos que puedan entretenerme o desconcentrarme, no me engañan, más bien es todo lo contrario.
La vida es dura, complicada, confusa, algunos seres queridos, se van, se evaporan, dejan de existir, hoy están, mañana, ya se han ido, tú te preguntas el porqué, pero nunca hay una respuesta definida.
Hoy quiero y necesito que me leas, pero no estás, y si estás, estás pensando en cualquier cosa menos en leerme, te pierdes por otros rumbos, reparas en mí en la justa medida, te falta la empatía que encaja de pleno en toda mi personalidad, en mi carácter, en mi cuerpo, en mi piel, en mis ojos, en mi mirada, y yo, sin querer, me desvanezco ante tus ojos, ante tus versos, no estoy nunca, no existo, olvidas un beso mío con la mayor facilidad, y ni siquiera una mirada mía, tiene la suficiente fuerza como para que te pongas a escribirme o amarme a través de tus preciosas letras. Y esto ha creado un gran vacío en mi interior.
El párrafo anterior ha sido demasiado largo, quizás porque yo tenía mucho que decir, o sencillamente porque no sabía expresarlo con menos palabras.
Ahora si deseo desvanecerme, perderme, no ser nadie por unos instantes, ser quizás la figura más anónima del universo, ser una desconocida total y completa en tus pensamientos, y asegurarme que nunca más te acordarás de mí, y olvidarte yo a ti por completo, y no despertar mañana con tus ojos en mis pensamientos, y no buscarte a cada paso, y dejarme llevar por el silencio del vacío del olvido, del tuyo, de tu olvido.
No te escribo a ti, no escribo a nadie, esto, no tiene nombre propio, estas letras son para quien al leerlas, sienta que se eriza su piel aunque sea por un segundo, o crea, que algo así le sucedió ayer, y no habría podido expresarlo mejor que yo.
Pero yo no soy nadie en los instantes en los que tú no reparas en mí, o en esos instantes en los que piensas en escribirme, pero finalmente nunca lo haces, y lastima no saber porqué, y mis manos empiezan sobre cero, sobre cero a partir de tu propio olvido; siempre has deseado ser buscado, y yo mi amor, siempre he deseado ser encontrada, nos hemos perdido a medio camino, nos hemos cruzado, pero no nos hemos visto.
Apreciados lectores/as, queridos amigos/as:
Dejo Esbozos, aunque no deje de escribir.
He decidido empezar de cero en otro sitio, guiada por varios consejos, y también por propia reflexión.
No deseo caer en el tópico de frases hechas, decir que aquí dejo lo mejor de mí, o que aquí he conocido a personas maravillosas…todo ello es cierto, pero mi vida y mis circunstancias me obligan a coger nuevos rumbos.
He disfrutado mucho con vuestras lecturas, con las mías en vuestros blogs, pero mi tiempo me impide estar a la altura de las circunstancias, apenas puedo ocuparme de todas las asignaturas pendientes de mi vida, y esto en ocasiones te hace ver y entender de forma indirecta, quien realmente desea leerte y disfruta con ello, o quien sencillamente, espera de forma recíproca un comentario y nada más.
No pretendo ser descortés, pero si necesito ser sincera, y ha sido esclarecedor comprobar, que muchas personas te comentan si les comentas, y que si por circunstancias de tu vida no puedes hacerlo, formas parte del olvido, y eso entre otras cosas, dejan en entredicho, muchos de los halagos que anteriormente dejaron en tus textos.
Y aparte de ello, mi etapa de blogger y Esbozos, se terminó, ahora me alejo de este barrio y empiezo de cero en otro, totalmente de cero, ya que pensé trasladar el contenido de este blog, pero no lo haré, empiezo de nuevo.
Aquí queda parte de mi vida, de mis sentimientos, aquí queda tu tristeza cuando lo leas y entiendas, y aquí queda tu leer deprisa, cuando pienses…vaya otra que se va.
Gracias por vuestras lecturas, y sobre todo gracias a aquellos lectores/as, que cuando he estado ausente, y no he escrito, ni he comentado en sus blogs, han seguido a mi lado sin hacer preguntas.
Un fuerte abrazo para todos, esta será mi última entrada en Esbozos.









